Ahora mejor imagen, como lo ves?

Con la aparición de pantallas de mayor y mayor tamaño a precios más y más asequibles, surge la duda acerca del tamaño más adecuado para nuestro televisor. ¿Será demasiado grande para el tamaño del salón? Y si es demasiado pequeño, ¿apreciaré la alta resolución?
“¡Te vas a destrozar la vista!”, o “¡Te dará dolor de cabeza!”. Lo cierto es que desde siempre, cuando hablamos del tamaño de una pantalla, lo normal siempre ha sido apostar por un tamaño más reducido de lo que querríamos para evitar que su excesivo tamaño nos cause daños en la vista o en el cerebro… o eso dicen nuestras madres.Pero escoger unas dimensiones adecuadas para un televisor es tan importante como, por ejemplo, seleccionar la potencia adecuada de luz para una habitación o para un equipo de altavoces. Demasiado grande, y será como ver una película de cine en primera fila. Demasiado pequeño, y la alta definición será tan útil como ver la película en la pantalla del móvil.
Para realizar una selección adecuada, existen una serie de parámetros que hay que tener en cuenta. Estos son: el tipo de pantalla (estándar o panorámica), la superficie de la misma (en pulgadas), la distancia del usuario situado más cerca y más lejos de la pantalla, y el uso de la misma.
Así, una vez que tenemos estos parámetros, deberemos llegar a un compromiso, ya que puede ser que según los cálculos estándar, el tamaño de pantalla sea uno, pero en cambio queramos optimizar el uso para el que se sienta cerca, o quizás utilicemos también la pantalla para controlar un ordenador, en cuyo caso, el tamaño de pantalla deberá ser algo mayor, como veremos a continuación.
En la época de las proyecciones cinematográficas clásicas, se seguía la técnica conocida como “la regla del 2 y el 6”. Uno debía medir la distancia desde la pantalla hasta la última fila de sillas y dividirla entre 6 para determinar la anchura óptima de la pantalla. A continuación, se multiplicaba esa cifra por 2 para determinar la distancia a la pantalla de la primera fila de asientos.
Sin embargo, la mayoría de expertos coincide en seguir otra regla, adecuada al hecho de que los televisores se ven pixelados si nos sentamos demasiado cerca:
Si vas a ver un televisor estándar emisiones de TV analógica, multiplica la distancia en metros por 12.
Si vas a ver TDT o DVD en un televisor de definición estándar, multiplica la distancia 15.
Si dispones de un televisor HD Ready y vas a ver emisiones de alta definición (Bluray, HDDDVD, HDTV), multiplica la distancia por 20.
La altura viene determinada por la altura de la cabeza, para no tener que mantener el cuello en una posición forzada.Poniendo un ejemplo sencillo, si la distancia del sofá del salón a la pantalla es de 2 metros, y queremos un televisor HD Ready, podemos optar por un tamaño de pantalla de 40-42 pulgadas.
Ahora ya podemos disfrutar de un televisor que esté perfectamente adecuado a nuestro salón, dormitorio, etc.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *