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#Lectura #Comprensiva de cualquier momento: Gente tóxica que se mueve por Internet con gracia y soltura

Hurgando por esta red mundial encontré este escrito sobre el tipo de personas que hay en las redes sociales, pienso que tenemos mucho de donde cortar para equiparar con República Dominicana y por eso lo traigo a mi blog.
Según la web movilmedia.com estos son
los arquetipos tóxicos que te puedes encontrar en Facebook. En este
blog decimos que los hay en todo Internet, no solo en Facebook, y Karelia Vázquez de diario el pais hace una versión corregida y aumentada para el mercado español.  

El
fanfarrón
Su
vida es excitante, divertida, perfecta. Su novia (o) es guapo (a) y bebe los
vientos por él o ella. En su cumpleaños le hacen una fiesta sorpresa y sus
amigos le compran regalos originales y personalísimos. Todo acaba publicado en
los diversos perfiles de sus redes sociales. De las fotos de sus viajes solo
puedes deducir que hay gente que tiene mucha suerte (y mucho dinero) en la vida
y que tú eres un desgraciado. De las fotos de sus cenas en restaurantes caros,
que eres un loser (modo cool de decirse a uno mismo perdedor y pringao).
Es
un amante de los deportes de riesgo -lo sabes por los post de sus viajes en
helicóptero o en globo, y también por las maravillosas vistas que ha publicado
de su reciente vuelo en parapente-, pero además practica actividad física al
aire libre, todo lo que implique vida sana y la exhibición de complementos de
moda. Está tonificado y tatuado. Consume suplementos vitamínicos, ha eliminado
el azúcar de su vida e incorporado a su dieta la quinoa y la espelta. Es
condescendiente, permite que en su red de amigos haya gente como tú, pero sabes
que eres una excepción, la norma es que este sujeto se codee con gente solvente
social y económicamente. Toda su vida te hace replantearte la tuya una y otra
vez. Y eso no es sano. 
El
guía espiritual
Su
misión en la vida es traer a la tuya el pensamiento positivo y un sinfín de
citas inspiradoras copiadas de múltiples fuentes (citadas o no) que van desde
Paulho Coello hasta Alejandro Jodorowski pasando por el poeta hindú Rabindranath
Tagore. A saber: “Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las
señales que te lleven a él”. “Si de noche lloras por el Sol, las
lágrimas no te dejarán ver las estrellas”. “No recuerdes lo que das,
no olvides lo que has recibido”.
Y así cada mañana, a veces varias veces
al día. Sus intenciones son buenas pero tú funcionas en la vida real y la
verdad sea dicha, uno no siempre está para digerir tanta sabiduría. Tanto atardecer
y tanta playa serena en sus fotos pueden provocar reacciones violentas. Si
algún día sacas esas emociones en forma de exabrupto recibirás más dosis de
espiritualidad y puestas de sol y te convertirás en el blanco perfecto de su
misión evangelizadora. Al final te sentirás un ser poco evolucionado que no ha
sido capaz de afrontar su vida y crecer como individuo. Tampoco es sano. Es
posible tolerar un guía espiritual en tu vida, pero solo uno. 
 El quejica
Día
tras día su muro y sus tuits son una letanía de quejas. El mundo no lo
entiende, sus amigos tampoco, la sociedad, mucho menos. Si trabaja no le pagan.
Si sale a cenar, lo intentan timar. Si tenía un buen compañero de trabajo, éste
ya lo ha traicionado, y él lo veía venir. Si viaja, le pierden las maletas. Un
drama.
Busca
atención y tu lástima por encima de todas las cosas. Las redes sociales son su
refugio porque en la vida real la gente ya se ha hartado de él. Si te apetece,
puedes darle todo lo que pide pero eso solo aumentará el espectro de sus
quejas. Pase lo que pase toda la humanidad está en su contra, así que no está
en tus manos ayudarlo. Además, este personaje está encantado de lagrimear cada
día en el escenario digital, y no debes privarlo de su mayor placer. Algunos
quejicas en el fondo pertenecen a la especie de los fanfarrones. Os sonará
esto: “¡Qué pereza! Acabo de llegar de Berlín y ya tengo que hacer la
maleta para Nueva York”. 
El
críptico
Su
vocación es la intriga. Dejar las frases a medias: “Si pudiera lo contaría
…”. “Algún día me entenderéis …”. La ambigüedad es su territorio, y atrapa
la atención simulando que sabe mucho más de lo que dice. A veces deja post
crípticos, totalmente vagos pero con algún detalle específico que disparan la
curiosidad de la audiencia. Si preguntas estás muerto: has liberado a la bestia.
La parábola críptica irá in crescendo
y nunca sacarás nada en limpio. Ignóralo. Lo más probable es que su comentario
se refiera a un suceso mucho más vulgar de lo que él te intenta hacer creer. Su
pecado: hacerse el interesante y que los demás, por contraste, crean que tienen
una vida aburrida. 
El
profesional
Su
muro se ha hecho para el autobombo. Las redes sociales le parecen peligrosas y
solo merecen ser usadas como un escaparate de su éxito profesional. De este
“amigo” solo recibirás invitaciones para ir a eventos profesionales o
pseudoprofesionales. Sus publicaciones girarán en torno a sus éxitos laborales,
sus premios y sus menciones en la prensa. Su vida es un networking continuo. Un
no parar. Tiene a sus jefes reales o potenciales agregados a Facebook o
siguiéndole en Twitter y su perfil se parece demasiado a un curriculum vitae.
No perderás mucho si dejas de seguirlo en todas las redes sociales, excepto en
Linkedin. Siempre va a contar lo mismo. 
El
activista
Está
comprometido. En general. A favor de la protección de los animales, en contra
de los transgénicos, por la eliminación del plástico de nuestras vidas, por la
erradicación de la clase política y un largo etcétera. Ama las teorías de la
conspiración, y en su muro podrás encontrar los argumentos más retorcidos e
improbables para explicar la realidad. A veces es vegano o vegetariano. Toda la
humanidad, excepto él, le parecemos una manada de ovejas disciplinadas. Él, en
cambio, encarna la contracultura. Está de vuelta de todo.
Te bombardeará con
peticiones de firmas y con demandas varias. Es un individuo activo que no se
deja aplastar por el sistema, no como tú que eres una víctima de la sociedad de
consumo. Facebook es una empresa capitalista, por supuesto, pero para él es una
herramienta para amplificar las causas justas. El fin justifica los medios. Es
tan versátil que a veces estarás de acuerdo con él y otras lo odiarás
profundamente. Una recomendación: En ningún caso discutas con un activista.
Serás aplastado por su intensidad y tratado como una piltrafa con el
cerebro lavado por los medios de comunicación. 
La socialité
Su
objetivo en la vida es ver y ser visto (sobre todo lo segundo). Está donde hay
que estar. Su nombre aparece en todas las listas “in” de la ciudad.
Sus fotos hablan por sí solas. Inauguraciones, fiestas, photocalls, restaurantes de moda, conciertos …
Es el primero en
llegar a todos los sitios y así te lo hace saber en tiempo real. Su timeline es una sucesión continua de checkins de los sitios a los que todos
querríamos ir, su Instagram parece a
veces una revista del corazón, otras El Conde
Nast Traveler
y algunas, una revista de decoración. La dosis de postureo es
máxima a tus ojos, pero es solo la justa para mantenerse en el epicentro. Hay
que entenderlo, su vida maravillosa se quedaría en nada si no pudiera
compartirla en las redes sociales. Controla la envidia e intenta que te invite
a alguno de sus maravillosos planes aunque sea una vez. 
Los
padres amantísimos
Ella
o él son padres  a tiempo completo, y están dispuestos a compartir con el
resto de los mortales todas las alegrías y tristezas de su paternidad. Desde el
primer diente hasta la última caca, pasando por la visita al pediatra y la
última mala noche. Todo lo podrás “disfrutar” en tiempo real. Si algún día
intentas sacar otra conversación, te sorprenderá su habilidad para darle la
vuelta a todo y caer otra vez en su monotema. Si tienes algún amigo que encaje
en este perfil, tu timeline se
llenará de fotos de niños y comentarios dando detalles muy precisos de la
conducta infantil, también verás sus conciertos en el cole, sus dibujos, sus
días de piscina y sus pañales usados.

Cuando se unen varios padres amantísimos
en el mismo hilo se generan largas controversias que pueden durar días. No es
que sean tóxicos per se, pero
si el tema no te interesa demasiado, o entras a Facebook para cambiar de aires porque tu también tienes un hijo
pero eres algo más que padre o madre en la vida, este personaje puede acabar
con tu paciencia. En casos graves de alergia o intolerancia severa a los padres
amantísimos, siempre quedará la opción de bloquear al usuario para dejar de ver
sus post sin tener que hacer un
radical unfriend. Recuerda que los niños crecerán y con un poco de
suerte sus padres volverán a ser personas normales.
Fuente: Blogs El Pais



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