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Reportaje: la ropa del futuro

Terra.es

Una de los marcadores más claros de la evolución de la humanidad es también uno de los que pasa más desapercibidos: la ropa. Sin embargo, la tecnología téxtil no para de evolucionar. Esto es lo que vestiremos en el futuro.

Nylon, Nomex, Damart Thermolactyl, Gore Tex… todos estos nombres representan la evolución de la tecnología del tejido que vestimos, y algunos pueden ser clasificados como inventos de la era espacial. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer, y en los próximos años veremos nuevos tejidos que nos harán la vida un poco más cómoda.

Repasemos algunas de las tecnologías aplicadas a la ropa que podremos ver pronto en las tiendas, y que nos parecerán tan normales como ahora lo son el elastano o el poliéster.

Ropa de astronauta

La exploración espacial nos ha ofrecido multitud de avances en un amplio abanico de campos, y lo sigue haciendo. Las limitaciones de espacio, agua, y energía, presentes en una estación espacial o en el transbordador hacen que sea preferible no tener que lavar la ropa, en especial la interior.

Así, el astronauta japonés Koichi Wakata está probando un nuevo tejido de la Universidad de Mujeres de Tokio (JAXA), que no sólo seca rápido, sino que también está tratado con productos antibacterianos y antiolor que hacen que se pueda llevar puesto varios días sin notar ningún desconfort. Además, es resistente al fuego y no acumula electricidad estática.

Está claro que este tipo de tejido es perfecto para los deportistas, en especial, aunque nos podemos imaginar que también lo veremos en camisetas o camisas para uso cotidiano.

A prueba de balas

El siguiente tejido no es del futuro, dado que se está utilizando en la actualidad. Sin embargo, su precio lo limita a altas personalidades o ejecutivos de multinacionales. Se trata de un tejido creado por el colombiano Miguel Caballero, y que, gracias a los materiales con los que está realizado y el diseño del tejido, hace que sea resistente al impacto de una bala.

En el futuro, esperamos que este gran avance esté al alcance de cualquier bolsillo, y es que seguro que alguna empresa no tarda demasiado en ofrecerlo a un precio más competitivo.

Cuidado con el sol

Nuestra ropa desde siempre nos ha advertido acerca de los peligros de una excesiva exposición a los rayos solares: sólo hay que ver cómo pierde el color una prenda de ropa dejada durante largo tiempo al sol. Sin embargo, este método sólo vale a posteriori, hace falta algo que nos diga “ya has estado mucho tiempo sin protección”.

Smartswim es un bikini que incorpora unas pequeñas piezas decorativas que cambian de color según su exposición a los rayos ultravioletas. Si bien es un complemento que puede llevarse en cualquier parte, en un futuro seguro que veremos tejidos que cambiarán de color antes de que recibamos una dosis de radiación ultravioleta excesiva.

El frotar se va a acabar (en serio)

Crecepelo infalible, cinturones antigravedad, y ropa que se limpia sola. Uno de estos tres inventos aparentemente imposibles está siendo desarrollado. En efecto, es el tercero. En la Universidad australiana de Monash se está trabajando con nanopartículas de dióxido de Titanio anatasa que, adheridas a un tejido, pueden realizar una limpieza a fondo del mismo.

Sólo se necesita luz solar para que las partículas comiencen a devorar los residuos causantes de las manchas por completo. Además, estas partículas se quedan permanentemente adheridas al tejido, aguantando repetidos lavados, y no generan residuos químicos, por lo que son tremendamente respetuosas con el medioambiente.

¡Muévete, que te quedas sin batería!

Una de las aplicaciones más interesantes es la que tiene que ver con la generación de electricidad a través de los movimientos que realizamos normalmente. Si uno lo piensa, se da cuenta que la ropa que llevamos puesta se mueve con nosotros todo el día, y si fuera posible transformar este movimiento en energía eléctrica, seríamos una verdadera pila humana.

En estos momentos todavía está en las primeras fases de prueba, pero en unos años podríamos estar llevando ropa que genere suficiente energía eléctrica como para recargar nuestro teléfono móvil o reproductor de MP3.

¿A que entran ganas de que llegue ya el futuro?




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